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Soy Claudia Longo, familiar de persona con diabetes tipo uno, y Técnica en Consultoría Psicológica. Junto a un un grupo de profesionales de la salud, de la educación y personas con diabetes y familiares, formamos Diabetes Bariloche.

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miércoles, 28 de mayo de 2014

"Donar o no donar, he ahí la cuestión" Por Maria Isabel Morgner para Di-B

"Donar o no donar, he ahí la cuestión"

Maria Isabel Morgner[i]

 La donación de sangre y la diabetes no parecen ser compatibles. Cada vez que aparece  un pedido de donantes, entre los pacientes nos surge la duda: ¿podemos o no podemos donar?

Entonces, ahí empiezan las discusiones que no siempre tienen que ver con el criterio médico sino con el sentirse sano o apto para ir a donar sangre, ya sea de manera voluntaria o para ayudar a un familiar o amigo que así lo requiera.

Es difícil, sí. Cuando la necesidad es grande, a veces, una enfermedad crónica, nos puede resultar un inconveniente.

Según la Asociación Americana de Bancos de Sangre (AABB, sigla en inglés), los pacientes con diabetes tipo 1 estamos excluídos de manera permanente a la hora de donar. El criterio que encontré, buscando bibliografía vieja, era por las inyecciones de insulina bovina que recibimos algunos en nuestros inicios. De acuerdo al país de origen de esa insulina, se podía o no. ¿Por qué? Por el llamado mal de “la vaca loca” (cuyo nombre es Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob) que tuvo lugar en Inglaterra y migró a los Estados Unidos. Como esta enfermedad también está en el listado de exclusión permanente, se hizo una extensión a los insulinodependientes ya que la fabricación de insulina, podía provenir de esos países.

Eso era un criterio de antaño, con respecto a los tipo 1, actualmente modificado. Los tipo 2 pueden donar sí y solo sí, su tratamiento es con dieta, ejercicio o hipoglucemiantes orales.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), establece que si un paciente con diabetes tipo 1 no tiene ningún trastorno como cardiopatías, nefropatía, retinopatía o neuropatía, todas originadas por un mal tratamiento, sí podemos donar, pero eso queda a criterio del responsable del banco de sangre al que acuda el potencial donante.

Esto tiene un fundamento esencial en cuanto a lo que a donación de sangre se refiere: si bien es importante –muy- que haya donantes voluntarios, más que de reposición, y que la terapia con transfusiones salva vidas y que la sangre es un recurso que siempre escasea, no sólo hay que proteger a quien necesita una o más unidades de hemoderivados, sino que también hay que proteger a quien, de manera altruista, se acerca a donar. En otras palabras: la experiencia de donación tiene que ser grata para quien lo hace y no traumática ni generar un daño a posteriori.

¿Y qué parte es la que nos toca a nosotros? Que la diabetes es una enfermedad que, con un tratamiento ineficiente, sostenido en el tiempo, puede provocar daño en diversas partes del cuerpo, como en los vasos.

Una extracción de sangre “se lleva” 450 a 500 ml de la misma. Un 10% del total del caudal que posee una persona adulta. Si bien es un proceso ligero, que no debería de tardar más de 15 minutos, puede resultar agresivo. Si una persona, con problemas vasculares, se acerca a donar, puede tener consecuencias negativas.
Es por ello que, de manera generalizada, se excluye permanentemente a los pacientes tipo 1. Lo que resulta poco coherente, es que los tipo 2 sí califiquen, teniendo las mismas posibilidades que los primeros en desarrollar trastornos crónicos derivados de una diabetes mal cuidada.

Esto que está detallado más arriba, es comentario de 2 organismos internacionales. Ahora bien, el Ministerio de Salud de la Nación, reza en su página destinada al Plan Nacional de Sangre:

DIABETES INSÍPIDA

Exclusión definitiva.

DIABETES MELLITUS

Pueden aceptarse como donantes las personas con diabetes no insulino-dependiente con dieta o con medicación por vía oral, que se encuentren bien. La exclusión será definitiva si la diabetes es insulino-dependiente. El antecedente de un episodio de intolerancia a la glucosa durante el embarazo o mientras está siendo tratado con corticoides por una enfermedad aguda no excluye definitivamente.”

Naturalmente, los bancos de sangre de nuestro país, se rigen de acuerdo a los criterios de selección que establece el Ministerio, como es de corresponder.

Si bien el término “diabetes insípida” es obsoleto y poco descriptivo, el apartado que habla de la diabetes mellitus, es taxativo: los no insulino dependientes pueden, los insulino dependientes, no.

¿Qué se puede hacer frente a esto y a una necesidad real de donar? Ir a un hospital y consultar si aceptan donantes con diabetes tipo 1. Pero cuidado: a pesar de existir un criterio unificado, no todas las instituciones –públicas o privadas- responden de la misma manera. Tal vez un médico hemoterapista diga que sí, tal vez otro diga que no. Quizá pidan un certificado de aptitud extendido por el médico de cabecera, quien sabe.

Lo importante, ante todo, es tener en cuenta que la donación de sangre es un acto que, primero, debe ser altruista. Si es de manera voluntaria, mejor. Pero algo más importante, es la sinceridad: es contestar el cuestionario de manera real y no contestar sabiendo cual respuesta debe ser la correcta, ya que luego del cuestionario, hay una entrevista con el médico especialista, quien se puede llegar a tener contemplaciones sobre casos individuales, ya que es la persona facultada a tales efectos. Por último, se debe  tener en cuenta que, si uno no se siente cómodo con la idea o no está seguro si puede hacerlo, es mejor no someterse a una extracción.



[i] La autora de esta nota y colaboradora de Diabetes Bariloche, Maria Isabel Morgner, es Técnica en Hemoterapia y paciente con diabetes tipo 1.
Foto Gentileza Free Digital Photos

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